
Sentir el agua bajo tus pies. Una salpicadura. Un chapoteo. Y vivir todas esas sensaciones. Esas alegrías repentinas. Esas risas inoportunas.Amando cada día. Estrujando cada segundo como si fuera el último y aferrarse a los buenos momentos. Momentos inolvidables. Momentos llenos de sonrisas, de gritos, de inquietudes y de fantasías.
Y chapotear más FUERTE. Sabiendo que eres capaz de romper esa barrera. Romper con la rutina, la monotonía. Romper con tu pasado. Sin preocupaciones. Sin decepciones. Sin lágrimas de tristeza que derramar, solamente lágrimas de felicidad. Alejando de tu mente todas esas desilusiones, todo ese dolor y rencor. Y perdonar sin recibir nada a cambio.
Saber que puedes olvidar y perdonar sin temor a volverte a dañar.
Saber que puedes de nuevo soñar...
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